¿Tienes una sensación visceral? Todo sobre el síndrome del intestino irritable (SII)
El síndrome del intestino irritable (SII) es una enfermedad frecuente que afecta a cerca del 12% de los estadounidenses, según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales. Sin embargo, sólo se ha diagnosticado a entre el 5 y el 7% de quienes padecen SII. El SII es una enfermedad crónica frecuente que cursa con dolor abdominal recurrente, malestar y cambios en los movimientos intestinales (estreñimiento y/o diarrea), y se cree que está causada por una conducción nerviosa disfuncional entre el cerebro y el intestino. Se produce en el intestino grueso (colon) y puede causar molestias, pero no daña los intestinos como pueden hacerlo enfermedades como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa. Sin embargo, uno o varios de estos síntomas pueden bastar para que te plantees un cambio de hábitos o de estilo de vida.
Los síntomas comunes del SII incluyen:
- Hinchazón y gases: Tu vientre puede sentirse lleno, tenso o hinchado.
- Dolor abdominal o calambres: El dolor suele estar relacionado con la defecación y puede mejorar o empeorar después de defecar.
- Hábitos intestinales irregulares: Puedes tener diarrea, estreñimiento o alternar entre ambos (lo que a veces se denomina SII «mixto»).
- Cambios en las heces: Las heces pueden ser blandas, duras o tener un aspecto diferente al habitual. Algunas personas notan mucosidad.
- Sensación de no haber terminado: Puedes sentir que todavía necesitas ir después de defecar.
Los síntomas del SII suelen ir y venir. Muchas personas notan reagudizaciones cuando están estresadas, después de ciertas comidas o tras una infección intestinal. Llevar un registro de los síntomas y las comidas puede ayudarte a detectar patrones. Puedes probar algunas de estas medidas para ver si te alivian.
- Fibra (para algunas personas): La fibra soluble puede ayudar al estreñimiento. Añádela lentamente y bebe agua.
- Mueve tu cuerpo: La actividad física regular puede favorecer los hábitos intestinales.
- Sueño y estrés: El estrés puede empeorar el SII, por lo que pueden ser útiles las técnicas de relajación, los ejercicios de respiración o el asesoramiento psicológico.
Si tus síntomas continúan o desarrollas signos de alarma como hemorragia rectal, pérdida de peso inexplicable, fiebre, anemia (hierro bajo), vómitos o diarrea que te despierta por la noche, es el momento de consultar a tu profesional sanitario.
Cómo se diagnostica y trata el SII
No existe una única «prueba del SII». Los médicos suelen diagnosticar el SII hablando contigo sobre tus síntomas, revisando tu historial médico y haciendo un examen físico. Un enfoque habitual es buscar un patrón de dolor abdominal junto con cambios en los hábitos intestinales que se hayan prolongado durante meses.
Dependiendo de tus síntomas, tu médico de atención primaria puede pedir algunas pruebas para descartar otros problemas que pueden parecerse al SII, como la celiaquía o la enfermedad inflamatoria intestinal. Las pruebas pueden incluir análisis de sangre, análisis de heces o -según tu edad y síntomas- un examen del colon, como una colonoscopia.
El tratamiento del SII se basa en tus síntomas principales (estreñimiento, diarrea, dolor o hinchazón). Puede que necesites probar más de un enfoque. Colabora con tu médico para no acabar tomando algo que empeore tu SII.
Si crees que puedes tener SII, no te autodiagnostiques: consulta a tu profesional sanitario para asegurarte de que no se trata de algo más grave. Una vez que conozcas los desencadenantes del SII y aprendas a controlarlos, es muy probable que puedas controlar los síntomas y volver a llevar un estilo de vida normal.
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