Prevención de caídas: cómo mantenerte seguro y independiente a medida que envejeces
Las caídas le pueden pasar a cualquiera, pero son cada vez más frecuentes a medida que nos hacemos mayores. La buena noticia es que caerse no es algo normal ni inevitable al envejecer. Con unos cuantos hábitos constantes y unos sencillos cambios en casa, se pueden prevenir muchas caídas. Estos consejos te pueden ayudar a mantenerte activo, seguro de ti mismo e independiente.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), más de 14 millones de adultos de 65 años o más en Estados Unidos dicen sufrir una caída cada año. Eso supone aproximadamente uno de cada cuatro adultos mayores. Los CDC también indican que alrededor del 37 % de las personas mayores que se caen sufren una lesión que requiere atención médica o que limita su actividad durante al menos un día. Esto significa que las caídas son frecuentes, pero también que la prevención es importante.
Hacer ejercicio con regularidad puede fortalecer las piernas, mejorar el equilibrio y ayudarte a reaccionar más rápido si te tropiezas. Caminar, hacer estiramientos, ejercicios acuáticos, tai chi y entrenamiento de fuerza suave pueden ser buenas opciones. Si hace tiempo que no haces ejercicio, empieza poco a poco y pregúntale a tu médico qué es lo más seguro para ti.
Tu casa también puede desempeñar un papel importante en la prevención de caídas. Despeja los pasillos, recoge el desorden y retira las alfombras sueltas o fíjalas con un revestimiento antideslizante. Mantén los objetos que usas a menudo al alcance de la mano para no tener que subirte a sillas o taburetes. Una buena iluminación también es importante. Pon luces nocturnas en los pasillos, los dormitorios y los baños, y enciende las luces antes de entrar o atravesar una habitación.
Hay otros hábitos de salud que también pueden marcar la diferencia. Hazte revisiones oculares con regularidad, ya que los cambios en la vista pueden hacer que te cueste más ver los escalones, los cables o los suelos irregulares.
Si usas un bastón, un andador u otro tipo de apoyo, asegúrate de que se adapte bien a ti y esté en buen estado. Ponte zapatos que te sujeten bien los pies y tengan suelas antideslizantes. Intenta no andar en calcetines sobre suelos lisos, ya que los calcetines pueden resbalar fácilmente.
Sobre todo, habla sobre cómo prevenir las caídas antes de que se produzcan. Pregunta a un profesional sanitario de confianza cuál es tu riesgo personal. Los pequeños cambios, uno a uno, pueden contribuir a que tu rutina diaria sea más segura. Mantener el equilibrio te permite seguir haciendo las cosas que te gustan, desde visitar a tus amigos hasta dar paseos o disfrutar de una buena vida en casa.